jueves, 19 de septiembre de 2013
Fragmento no digerido : EL OASIS
Luna Llena.Luca mira la luna. Piensa en el oasis, aquél de la primera mañana de sol. Fulgurante, ese astro universal, potente. Se descubre a sí mismo salivando con la misma sed de aquél día, con la misma intensidad. Un vértigo conocido, una quietud fantástica, sus sentidos a flor de piel, sus latidos híper realistas, híper conscientes. Un cansancio de sonámbulo, entre la noche y el día, sin reloj, sin tiempo. Afuera todo es quietud, la llama de aquél aparato ronronea, hace un frío desolador. Podría dormirse parado. Su alma está latente, su cuerpo está cansado. Debe dormir, pero algo lo inquieta, el oasis lo llama, en la lejanía. Comienza a reconocer un mundo intermedio entre su estar en la ciudad, y en el oasis. Sin tiempo, no hay tiempo. Suspira fuerte, ésto ya lo vivió alguna vez. Como es terreno conocido, se tranquiliza. Necesita llamarla, pero sabe que se desubica. Quedaron en no llamarse de noche para no preocupar al otro. Qué cosa más absurda! qué cosa, al menos, extraña! No debería preocuparse él por no poder acudir a ella en esos momentos intranquilos, inquietos, florecientes de pensares, espasmódicos de sentimientos?. Si, No, Quizás. Pero la realidad, para la mayoría de la gente, se mide en fracciones nocturnas o diurnas, día y noche, sin más. De día se puede, de noche no, o al revés. Como si el hecho de que seamos un reflujo interno, un minúsculo universo que anda, remoto, caótico, sin estabilidad, no nos afectara en horas distintas. Él sabe que el hecho de que salga el sol, apenas asome RA, va a calmarlo, va a poder dormir. Tiene que transitar la luna llena que, como de costumbre, lo altera.
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