Una cucaracha a lo Kafka cayó sobre mi cabeza en la madrugada. Yo no tuve miedo, sólo quedé inmóvil...no pude matarla, no quise matarla..."que lo decida otro"-pensé...y la dejé vivir quizás algunas horas más, quizás algunos meses más, quizás algunos años más...es la suerte del débil, azarosa y sin patrones, esquiva y caótica.
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